El color en la carne de pollo

Una de las principales características que todo buen consumidor de pollo debe tener en cuenta es el color que la carne tiene al momento de ser llevado a casa, ser cocinado y puesto en la mesa, ya que este es uno de principales referentes de frescura.

Sin embargo, existen diferentes factores que brindan el color en la carne de pollo, ya sea por la edad, sexo, tipo de alimentación que tuvo, e incluso la parte del cuerpo que más se ejercita, siendo en el caso de las aves, los muslos y piernas.

En el caso de la edad, esta percute a que la carne sea un poco más oscura, pero no significa que esté carente de frescura. Solamente hay que confirmar que el olor no sea fuerte y la textura sea suave, sin verse viscoso o pegajoso.

Respecto con el sexo del ave, el color de la carne no varía mucho, puesto que ambas suelen ser blancas, pero el de la hembra es más resaltada, en comparación con la del macho que suele ser menos pronunciada.

También, la alimentación del pollo juega otro papel importante en el aspecto de su carne. Hay aves que se alimentan de semillas como maíz y otras que se alimenta de cereales. Dependiendo del tipo de color que tenga, ya sea amarillo o blanco, ambos tienen los valores nutricionales y necesarios para el cuerpo.
Algunas piezas del pollo también pueden variar de color como las piernas y los muslos, cuyas extremidades son las que más ejercitan las aves a la hora de movilizarse.

Debemos tener presente que el color de la carne de pollo también varía al momento de ser preparada. Cuando esta pasa por un proceso de cocción o marinaje la pigmentación varía, debido a los múltiples cambios químicos que tiene.