La carne de pollo para los deportistas

Todo deportista necesita de una excelente y variada alimentación, rica en nutrientes y proteínas. La carne de pollo es el complemento perfecto para quienes practican ejercicios de alto o baja intensidad.

Sin embargo, existen diferentes factores que brindan el color en la carne de pollo, ya sea por la edad, sexo, tipo de alimentación que tuvo, e incluso la parte del cuerpo que más se ejercita, siendo en el caso de las aves, los muslos y piernas.

El pollo tiene múltiples beneficios para los deportistas, desde ser un alimento rico en vitaminas, hasta ser preparado de varias formas para una rica dieta, gracias a su poca grasa y ligera digestión.

Demos un breve repaso de los nutrientes y vitaminas que el pollo tiene para el cuerpo humano.

Vitaminas del complejo B: esta sustancia es de mucha importancia para nuestro organismo, ya que con ella se evita la anemia y el cansancio. Es esencial para ejercitarte con energía.

Ácidos grasos como mono insaturados y los poli insaturados: este componente que se encuentra en la carne de pollo es excelente para el buen funcionamiento del sistema nervioso, en especial para el cerebro.

Baja en grasa y en calorías: estas propiedades le dan la preferencia en la dieta de deportistas o de quienes practican algún determinado ejercicios. Al tener en cuenta estos beneficios, se pueden preparar variados platillos para adelgazar y recuperar energías perdidas durante el entrenamiento.

Proteínas: funcionan como anticuerpos para el sistema humano y su consumo ayuda a construir y regenerar los tejidos del organismo, principalmente los músculos que se desgastan al momento de ejercitarse.

Sin embargo, es importante conocer cuánta es la porción diaria de pollo en nuestra dieta. Lo aconsejable es consumir, por lo menos, 200 gramos que contiene la ingesta necesaria de proteínas para generar tejido muscular.

El tener una alimentación balanceada, rica en proteínas y una excelente rutina de ejercicios, harán que tengas una vida saludable en tu día a día. Además, ir acompañado de buenos hábitos de salud como el dormir entre siete a ocho horas diarias y tomar bastante agua.