La frescura y buen sabor en la carne de pollo

El pollo es uno de las carnes más deliciosas y demandadas por muchos consumidores del buen gusto. Para disfrutar al máximo este tipo de alimento es necesario tener en cuenta ciertos parámetros que ayuden a su conservación y posteriormente preparar un platillo nutritivo y sano.

Hablar de frescura no solamente es hacer que el pollo se mantenga en buen estado, sino tratar de que conserve sus nutrientes y propiedades para la utilidad del comerciante o comprador y su versatilidad para un determinado proceso comercial.

A continuación, te brindamos un par de consejos para mantener la frescura y buen sabor en la carne de pollo:

Para empezar, todos sabemos que el principal aliado para la conservación del pollo es el refrigerador. Sin embargo, hay ciertas medidas al momento de guardarlo.

Una de ellas es el grado de congelación. Este no debe ser mayor de 5°, ya que se corre el riesgo a que entre a un estado de descomposición y se cree mal olor, perdiendo sus bondades especiales.

Otro error muy frecuente es la variación de temperatura que pasa el pollo al momento de sacarlo del refrigerador. Muchos recurren a descongelarlo en agua para cortar una parte y guardarlo nuevamente. Lo más recomendado es tener el pollo dividido para evitar que todo el producto altere sus características salubres.

Un rasgo muy importante que mencionar es la excesiva congelación que algunos consumidores realizan. El refrigerarlo a un estado de casi “hielo” hace que los tejidos del pollo se rompan, debilitando las paredes celulares lo que afecta a una mejor conservación de todas sus proteínas y nutrientes.

En conclusión, es importante que el consumidor conozca las características de la frescura que debe conservar la carne de pollo, ya que de esta forma podrá disfrutar siempre de un producto sano, nutritivo y delicioso.