Las bondades del pollo en el embarazo

El embarazo es una de las etapas más emocionantes que toda mamá tiene en la vida y más cuando se trata de su primer hijo. Además de las emociones, también surgen una serie de interrogantes como la alimentación en plena gestación.

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La alimentación es tan importante como los controles médicos, ya que de ella depende que el bebé nazca en excelentes condiciones de salud. Dentro de la dieta de la madre debe existir una variación de componentes nutritivos que ayuden a tener una gestación sana y fuerte.

Entre los nutrientes y minerales que toda mujer embarazada necesita para el sano desarrollo de su bebé, están la proteína y el hierro, bondades que fácilmente podemos encontrarlas en el pollo.

El pollo, aparte de ser un alimento versátil en recetas, contiene múltiples bondades para la mujer embarazada.

Cuando la mamá embarazada consume pollo lleva a su bebé una cantidad considerable de hierro, cuyo nutriente fortalece el crecimiento sano y de la placenta.

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Sin embargo, el hierro que encontramos en el pollo también beneficia la salud de la mamá, debido a que la cantidad de sangre que circula por su cuerpo aumenta durante el embarazo hasta llegar a casi un 50 por ciento más de lo normal, o sea que necesita más hierro para fabricar más hemoglobina.

Las mujeres embarazadas tienen necesidades aumentadas de hierro, por lo que el consumo de carne de pollo con regularidad a lo largo de todo el embarazo es una al­ternativa a la suplementación, por ser una carne muy versátil para su preparación.

Otra de las bondades presentes en el pollo y que es importante durante el embarazo es el ácido fólico, vitamina del complejo B, esencial para el funcionamiento del cuerpo humano que también encontramos en el pollo.

El ácido fólico representa un papel fundamental en el proceso de la multiplicación celular y es esencial para la rápida división celular, necesaria para la producción de tejidos y de los órganos del bebé.

En el embarazo aumentan las necesidades nutricionales y en el pollo, aparte de tener suficientes cantidades de proteína, se destaca por su alto contenido de vitaminas y minerales, cuyas bondades son importantes durante el crecimiento, desarrollo y lactancia.