¿Verdadero o falso?: Se debe lavar el pollo antes de cocinarlo

Estoy segura que la mayoría nos hemos hecho esta pregunta. En estos tiempos con fácil acceso a la información a través del internet o en redes sociales, nos encontramos casi a diario con “expertos” en miles de temas, en este caso específico me he encontrado con dos
bandos; los que aseguran que hay que lavar el pollo obligatoriamente antes de cocinarlo y existen otros que aseguran lo contrario.

Muchas veces, la cosa no es lo correcto o incorrecto, puede ser una costumbre cultural o la manera en que te enseñaron a cocinar o como lo hacen en tu casa. Lo cierto es que este “hábito” que tienen varias personas de lavar el pollo antes de cocinarlo, puede ser perjudicial, ya que podría aumentar el riesgo de intoxicación por ser susceptible a
contaminarse con la bacteria Campylobacter, principal causante de diarreas, fiebre, vómito, deshidratación y retortijones abdominales.
Los expertos aseguran que cuando las gotas de agua salpican y entran en contacto con las manos, ropa, utensilios de cocina, así como las superficies cercanas como el pantry, éstas se contaminan con la bacteria Campylobacter.

Hablando también un poco del sabor, cuando lavás el pollo, con el agua se va parte del sabor natural del pollo que aporta muchísimo a la hora de cocinarlo. Y ni hablar de las personas que lo “lavan” con limón para “quitarle el chicuí”, desde ahí están empezando una
receta nueva, alterando el gusto del pollo.

Así que, definitivamente hay que pensarlo dos veces antes de lavar el pollo antes de cocinarlo. Para ayudar a manejar de la mejor manera el pollo, te dejo los siguientes consejos que sé que serán de mucha ayuda:

1. No lavés el pollo: La cocción mata cualquier bacteria presente, incluso al Campylobacter, así que con eso es suficiente, ya que cuando lavás el pollo crudo salpicás agua y los gérmenes se propagan.

2. Cubre y refrigera el pollo crudo: Hazlo preferiblemente en la parte inferior del refrigerador, así su jugo no va a gotear ni contaminar otros alimentos refrigerados.

3. Lava los utensilios que ocupaste: Hay que dejar las tablas de cortar, cuchillos y superficies utilizadas, lavadas perfectamente. Después de manipular el pollo crudo, lavate bien las manos con agua tibia y jabón.

4. Hay que cocer el pollo muy bien: Lo podés comprobar al cortar la parte más gruesa de la carne, si notás un tono rosado significa que aún le falta hervor.