Las bondades del pollo en la dieta infantil

¿Alguna vez te has preguntado desde qué edad tiene que empezar a alimentarse tu hijo con comidas sólidas y saludables? En este artículo te contaremos cuáles son los nutrientes y proteínas que deben consumir para un buen crecimiento, una vez que dejan la leche materna.

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Según La Asociación Nacional de Enfermeros Pediátricos, la Academia de Pediatría Estadounidense y la Organización Mundial de la Salud, recomiendan que todos los bebés sean alimentados exclusivamente con leche materna durante los primeros seis meses de vida.

Sin embargo, a partir de los cuatro meses, los niños empiezan a ser más observadores y a imitar los hábitos alimenticios de sus padres o de las personas encargadas de su cuidado. Es entonces cuando el bebé ya está listo para pasar a comidas “complementarias”.

Uno de los principales componentes con los que debe contar la comida de los niños, es la proteína que es muy frecuente encontrarla en algunas frutas y vegetales o la de origen animal como la del pollo.

En el pollo existe una cantidad bastante variable de proteína, según el corte o porción que se elija. En el caso de los bebés, entre 5 meses a 1 año de edad necesitan una ingesta de 14 gr diaria aproximadamente.

Por ejemplo, en la pechuga de pollo encontramos una menor proporción de ácidos grasos saturados y de colesterol, pero una mayor cantidad de proteínas, ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados, siendo la parte con mayor tejido magro del ave.
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Además, en el pollo hallamos una buena dosis de fósforo, importante para la formación de tejidos en los niños y también en el mantenimiento de huesos y dientes.

La vitamina B6 o piridoxina es otro componente en la carne de pollo. Esta aporta a mantener la función normal del cerebro y participa en la formación de glóbulos rojos.

Y no podemos dejar de mencionar que aporta hierro, un mineral necesario para el buen funcionamiento en el sistema inmunológico de los pequeños del hogar y a la formación de la hemoglo¬bina que transporta el oxígeno en la sangre.

Por lo tanto, el consumo de pollo contribuye a mantener una correcta alimentación en los niños llenándolos de nutrientes que le ayudarán a lo largo de su sano crecimiento y sistema inmunológico.

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